Causas y prevención

 

Factores de riesgo de cáncer

 

En general, no es posible saber con exactitud por qué una persona padece cáncer y otra no. Pero la investigación ha indicado que ciertos factores de riesgo pueden aumentar la posibilidad de una persona de padecer cáncer. (Hay también ciertos factores que están relacionados con un riesgo menor de cáncer). Estos factores se llaman a veces factores protectores o factores de protección. Los factores de riesgo de cáncer incluyen la exposición a productos químicos o a otras sustancias, así como algunos comportamientos. También incluyen cosas que la gente no puede controlar, como la edad y los antecedentes familiares, los antecedentes familiares de algunos cánceres pueden ser un signo de un posible síndrome de cáncer heredado. La mayoría de los factores de riesgo de cáncer (y los factores protectores) se identifican inicialmente en estudios epidemiológicos.

En estos estudios, los científicos ven grupos grandes de gente y comparan a quienes padecen cáncer con quienes no lo padecen. Estos estudios pueden mostrar que las personas que presentan cáncer tienen más o menos probabilidad de comportarse en cierta manera o de haberse expuesto a ciertas sustancias que quienes no presentan cáncer. Tales estudios, por sí solos, no pueden probar que un comportamiento o una sustancia causan cáncer. Por ejemplo, el descubrimiento podría ser el resultado de la suerte, o el verdadero factor de riesgo podría ser algún otro que el factor de riesgo del que se sospecha, pero los descubrimientos de este tipo algunas veces atraen la atención de los medios de comunicación, y esto puede conducir a ideas erróneas sobre cómo empieza el cáncer y cómo se disemina. Cuando muchos estudios indican que hay una asociación semejante entre un factor posible de riesgo y un mayor riesgo de cáncer, y cuando existe un posible mecanismo que explique cómo el factor de riesgo podría de hecho causar cáncer, los científicos confiarán más en la relación entre los dos.

La lista de abajo incluye los factores de riesgo de cáncer conocidos o sospechados que más se han estudiado. Aunque algunos de estos factores de riesgo pueden evitarse; otros, como el envejecimiento, no pueden evitarse. Al limitar la exposición a los factores de riesgo que pueden evitarse, se puede disminuir el riesgo de presentar ciertos cánceres:

Alcohol

Beber alcohol puede aumentar su riesgo de cáncer de boca, de garganta, esófago, laringe, hígado y seno. En cuanto más beba, mayor será su riesgo. El riesgo de cáncer es mucho más alto para quienes beben alcohol y también usan tabaco. Los doctores aconsejan a quienes beben que lo hagan con moderación.

Se ha sugerido que ciertas sustancias en el vino tinto, como el resveratrol, tienen propiedades contra el cáncer. Sin embargo, no hay evidencia de que beber vino tinto reduzca el riesgo de cáncer.

Dieta

Muchos estudios se han fijado en la posibilidad de que componentes o nutrientes específicos de la dieta estén asociados con aumentos o disminuciones del riesgo de cáncer. Estudios de células cancerosas en el laboratorio y de modelos animales algunas veces proveen evidencia de que compuestos químicos aislados pueden ser carcinógenos (o tienen actividad contra el cáncer).

Pero, con pocas excepciones, los estudios de poblaciones humanas no han mostrado aun definitivamente que algún componente de la dieta cause o proteja contra el cáncer. Algunas veces los resultados de estudios epidemiológicos que comparan las dietas con gente que tiene o no cáncer han indicado que se difiere en el consumo de un componente particular en la dieta.

Sin embargo, estos resultados indican solo que el componente de la dieta está asociado con un cambio en el riesgo de cáncer, no que el componente de la dieta es responsable del cambio en el riesgo o que lo cause, por ejemplo, los participantes con o sin cáncer podrían diferir en otras formas además de sus dietas, y es posible que alguna otra diferencia sea responsable de la diferencia en cáncer.

Cuando surge la evidencia de un estudio epidemiológico que un componente de la dieta está asociado con un riesgo menor de cáncer, un estudio aleatorizado se puede hacer para probar esta posibilidad. La asignación aleatoria asegura que cualquier diferencia entre la gente que tiene un consumo alto o bajo de un nutriente se debe al nutriente mismo más que a las otras diferencias que no se detectaron. Los científicos han estudiado muchos aditivos, nutrientes y otros componentes de la dieta para buscar posibles asociaciones con el riesgo de cáncer. Estos son algunos:

Antioxidantes

Los antioxidantes son compuestos químicos que bloquean la actividad de otros compuestos químicos conocidos como radicales libres que pueden dañar células. La investigación de laboratorio y con animales ha mostrado que los antioxidantes exógenos pueden ayudar a prevenir el daño de los radicales libres asociados con la formación de cáncer, pero la investigación en humanos no ha demostrado en forma que convenza que al tomar complementos de antioxidantes puede ayudar a reducir el riesgo de presentar cáncer o de morir por cáncer. Algunos estudios hasta han mostrado un mayor riesgo de algunos cánceres.

Edulcorantes artificiales

Se han llevado a cabo estudios sobre la seguridad de varios edulcorantes artificiales, como sacarina, aspartamo, acesulfamo de potasio, sucralosa, neotame y ciclamato. No existe evidencia clara que indique que los edulcorantes artificiales disponibles estén asociados con el riesgo de cáncer en seres humanos.

Calcio

El calcio es un mineral dietético esencial que se puede obtener de la comida y de los complementos alimenticios. Los resultados de las investigaciones apoyan, en general, la relación entre un alto consumo de calcio y la reducción del riesgo de padecer cáncer colorrectal, pero los resultados de los estudios no siempre han sido congruentes. No está claro si existe una relación entre el alto consumo de calcio y una reducción del riesgo de padecer otros tipos de cáncer como el cáncer de seno y de ovario, alguna investigación sugiere que un consumo alto de calcio puede aumentar el riesgo de cáncer de próstata.

Carne quemada

Ciertos compuestos químicos, llamados aminas heterocíclicas (AHC) e hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), se forman en la carne de músculo, incluso de res, de puerco, pescado y de aves de corral, cuando se cocinan usando métodos de alta temperatura. La exposición a altas concentraciones de aminas heterocíclicas y de hidrocarburos aromáticos policíclicos puede causar cáncer en animales; sin embargo, no está claro si tal exposición causa cáncer en el ser humano.

Las verduras crucíferas contienen compuestos químicos conocidos como glucosinolatos, los cuales se descomponen en varios compuestos químicos que están siendo estudiados por sus posibles efectos anticancerosos. Algunos de estos compuestos han mostrado efectos anticancerosos en células y en animales, pero los resultados de estudios en seres humanos no han sido tan claros.

El té contiene compuestos químicos de polifenol, en especial catequinas, las cuales son antioxidantes. Los resultados de estudios epidemiológicos que analizaron la relación entre el consumo de té y el riesgo de cáncer no han sido concluyentes; se han realizado pocos estudios clínicos sobre el consumo de té y la prevención del cáncer y los resultados no han sido concluyentes.

Vitamina D

La vitamina D ayuda al cuerpo a usar el calcio y el fósforo para hacer huesos y dientes fuertes. Se obtiene principalmente de la exposición de la piel a la luz del sol, pero puede también obtenerse de algunos alimentos y de complementos dietéticos. Los estudios epidemiológicos en seres humanos han indicado que los consumos más elevados de vitamina D o las concentraciones más altas de vitamina D en la sangre pueden estar asociados con menores riesgos de cáncer colorrectal, pero los resultados de estudios aleatorizados no han sido concluyentes.

Edad

La edad avanzada es el factor de riesgo más importante para el cáncer en general y para muchos tipos de cáncer en particular. La tasa de incidencia del cáncer (casos nuevos) aumenta con la edad. Si se calcula el número de casos por cada 100 000 personas: hasta los 20 años, hay menos de 25 casos; entre los 45 y 49 años, hay alrededor de 350 casos; a partir de los 60 años, hay más de 1000 casos.

Según los datos estadísticos más recientes del Programa de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales (SEER) del Instituto Nacional del Cáncer (NCI), [1] la mediana de edad en que se recibe un diagnóstico de cáncer es de 66 años. Es decir, la mitad de los casos de cáncer se les diagnostican a personas menores de 66 años y la otra mitad a personas mayores a esta edad. Se observa un patrón similar en muchos tipos de cáncer comunes. Por ejemplo, la mediana edad en el momento del diagnóstico es de 62 años para el cáncer de seno (mama), 67 años para el cáncer colorrectal, 71 años para el cáncer de pulmón y 66 años para el cáncer de próstata.

Pero es posible recibir un diagnóstico de cáncer a cualquier edad, por ejemplo, el cáncer de hueso se diagnostica con mayor frecuencia en menores de 20 años (niños y adolescentes), y alrededor del 25 % de los casos se presentan en este grupo de edad; asimismo, el 12% de los casos de cáncer de encéfalo y de otros cánceres del sistema nervioso se diagnostican en niños y adolescentes, mientras que solo el 1% de todos los cánceres se diagnostica en este grupo de edad.

Gérmenes infecciosos

Ciertos gérmenes infecciosos, incluso virus, bacterias y parásitos, pueden causar cáncer o aumentar el riesgo de que se forme cáncer. Algunos virus pueden interrumpir las señales que controlan normalmente el crecimiento y la proliferación de las células; también, algunas infecciones debilitan el sistema inmunitario, lo que hace que el cuerpo tenga menos capacidad para combatir otras infecciones que causan el cáncer. Y algunos virus, bacterias y parásitos causan también inflamación crónica que puede conducir al cáncer.

La mayoría de los virus que están relacionados con un mayor riesgo de cáncer pueden pasarse de una persona a otra por la sangre o por otros fluidos del cuerpo. Como se describe más abajo, se puede hacer que disminuya el riesgo de infecciones al vacunarse, al no tener relaciones sexuales sin protección y no compartir agujas.

Virus de Epstein-Barr (VEB)

[2]El virus de Epstein-Barr, un tipo de virus de herpes, causa la mononucleosis, así como algunos tipos de linfoma  y cánceres de nariz y garganta. El VEB se transmite más comúnmente por contacto con la saliva, como por besos o al compartir cepillos de dientes o vasos para beber. Puede transmitirse también por contacto sexual, por transfusiones de sangre y por trasplante de órganos. La infección del virus de Epstein-Barr dura toda la vida. Más de 90 % de la gente en el mundo se infectarán con el virus de Epstein-Barr durante su vida, y la mayoría no presentarán síntomas. No hay una vacuna para proteger contra la infección por el VEB y no hay un tratamiento específico para la infección por este virus.

Virus de la hepatitis B y virus de la hepatitis C (VHB y VHC)

Las infecciones crónicas por el VHB o el VHC pueden causar cáncer de hígado. Ambos virus pueden transmitirse por la sangre (por ejemplo, al compartir agujas o por transfusiones de sangre) y de la madre al bebé al nacer. Además, el virus de la hepatitis B puede transmitirse por contacto sexual.

Desde la década de los ochenta, los bebés de los Estados Unidos y de la mayoría de los otros países han sido vacunados de forma rutinaria contra la infección por el VHB. Los expertos recomiendan que los adultos que no están vacunados contra el virus de la hepatitis B y que tienen un riesgo mayor de infección por el VHB que se vacunen tan pronto como sea posible. La vacunación es especialmente importante para los trabajadores de atención sanitaria y para otros profesionales que tienen contacto con sangre humana.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) recomiendan también que [3]todos aquellos nacidos entre 1945 y 1965, y otros grupos con riesgo mayor de infección por VHC, se hagan exámenes para el VHC. Aunque no hay en la actualidad una vacuna contra el VHC, nuevas terapias pueden curar la infección por el VHC en la gente. Si usted piensa que tiene riesgo de infección por el virus de la hepatitis B o por el virus de la hepatitis C, pida a su médico que le examine; estas infecciones no siempre causan síntomas, pero las pruebas pueden indicar si usted tiene el virus. Si es así, su doctor puede sugerir un tratamiento, también, su doctor puede decirle cómo evitar que usted infecte a otras personas.

Virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)

El VIH es el virus que causa el sida. El VIH no causa cáncer por sí mismo, pero la infección por el VIH debilita el sistema inmunitario y hace que el cuerpo tenga menos capacidad para combatir otras infecciones que causan cáncer. Las personas infectadas por el VIH tienen riesgos mayores de varios cánceres, especialmente del sarcoma de Kaposi, linfomas (que incluyen tanto el linfoma no de Hodgkin y la enfermedad de Hodgkin), y cánceres del cuello uterino, de ano, de pulmón, de hígado y de garganta.

El VIH puede transmitirse por la sangre y por contacto sexual. Los hombres que tienen relaciones sexuales sin protección con otros hombres y gente que comparte agujas para inyectarse drogas tienen el riesgo mayor de adquirir la infección por VIH; individuos heterosexuales que tienen relaciones sexuales sin protección con muchas parejas tienen el riesgo siguiente al mayor.

Virus del papiloma humano (VPH)

Las infecciones con los tipos de alto riesgo de los virus del papiloma humano causan casi todos los cánceres de cuello uterino. Ellos causan también la mayoría de los cánceres de ano y muchos cánceres orofaríngeos, de vagina, de vulva, y de pene. Los virus del papiloma humano de alto riesgo se transmiten fácilmente por contacto sexual directo, incluyendo vaginal, oral y anal. Se han formulado varias vacunas que protegen de la infección por los tipos de VPH que causan la mayoría de los cánceres asociados con los VPH. Los expertos recomiendan que los niños se vacunen a los 11 o 12 años de edad, pero que niños tan pequeños como de 9 años y adultos hasta de 26 años pueden también vacunarse.

Los exámenes de detección de cáncer de cuello uterino, que se dice también cáncer cervical, pueden usarse para detectar signos de infecciones por VPH en el cérvix o cuello uterino. Aunque las infecciones mismas por VPH no pueden tratarse, las anomalías cervicales que pueden causar estas infecciones con el tiempo pueden tratarse.

Virus de leucemia/linfoma de células T humanas tipo 1 (HTLV-1)

El virus de leucemia/linfoma de células T humanas tipo 1 puede causar un tipo agresivo de linfoma no de Hodgkin llamado leucemia/linfoma de células T en adultos (ATLL). Este virus se transmite por la sangre (al compartir agujas o por transfusiones), por contacto sexual y de madre a hijo en el vientre o al amamantar. La infección por este virus es más común en Japón, África, el Caribe y Sudamérica que en los Estados Unidos. La mayoría de la gente con infección de HTLV-1 no tienen síntomas o presentan una enfermedad.

Herpes virus asociado con el sarcoma de Kaposi (KSHV)

El herpes virus asociado con el sarcoma de Kaposi (KSHV), conocido también como herpes virus humano-8 (HHV-8), puede causar el sarcoma de Kaposi. El KSHV puede causar también linfoma primario de efusión y enfermedad multicéntrica de Castleman. LEER MÁS.

El KSHV se transmite con más frecuencia por la saliva. Puede también transmitirse por trasplante de órganos o de médula ósea, y existe alguna evidencia que puede trasmitirse por transfusión de sangre, aunque este riesgo se reduce al mínimo debido a las prácticas, como el almacenamiento de la sangre y la extracción de los glóbulos blancos.

La infección por el KSHV se limita en general a algunas poblaciones, y la forma como se transmite ese virus varía entre estas poblaciones. En la región del sur del Sahara en África y en algunas regiones de Centro y Sudamérica, en donde la infección por el KSHV es relativamente común, se cree que se transmite por contacto con la saliva entre los miembros de la familia. En los países del Mediterráneo (Italia, Grecia, Israel, Arabia Saudita) en donde se presenta la infección por KSHV a grados intermedios, se piensa que se transmite por contacto entre los niños y por vías no muy claras entre los adultos.

[4]La mayoría de la gente infectada por KSHV no presenta cáncer o muestra algún síntoma, aunque quienes tienen también infección por VIH o están inmunodeprimidos por otras causas tienen más probabilidad de presentar enfermedades causadas por KSHV. No hay una vacuna para proteger contra la infección por KSHV y no hay una terapia para tratar la infección. Se recomienda a los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres que eviten el contacto oral anal (así como el uso de saliva como lubricante personal). Y la gente que tiene la infección de VIH puede hacer que disminuya su riesgo de complicaciones relacionadas con KSHV al usar terapia antirretroviral.

Polyomavirus de células de Merkel (MCPyV)

El polyomavirus de células de Merkel puede causar carcinoma de células de Merkel, un tipo poco común de cáncer de piel. La mayoría de los adultos infectados con MCPyV, siendo más probable que la transmisión ocurra por contacto casual directo en la niñez (es decir, por contacto de la piel) o indirecto (es decir, al tocar la superficie que haya tocado una persona infectada). El riesgo de carcinoma de células de Merkel aumenta en gran manera en gente anciana y en adultos jóvenes que tienen la infección por VIH o que están inmunodeprimidos por otras razones. La infección no causa en general síntomas, y no hay tratamientos para MCPyV.

Helicobacter pylori (H. pylori)

Pylori es un tipo de bacteria que puede causar cáncer gástrico no del cardias (un tipo de cáncer de estómago) y un tipo de linfoma en el revestimiento del estómago linfoma gástrico MALT. Puede causar también úlceras de estómago; se piensa que la bacteria se transmite al consumir alimentos contaminados o agua y por el contacto directo de una boca a otra. Los CDC calculan que aproximadamente dos tercios de la población mundial alberga H. pylori siendo los índices de infección mucho más altos en los países en desarrollo que en los países desarrollados. En la mayoría de las poblaciones, la bacteria se adquiere por primera vez en la niñez.

Opisthorchis viverrini

Este gusano plano que se encuentra en el Sudeste Asiático, puede causar colangiocarcinoma (cáncer de las vías biliares en el hígado). La gente puede infectarse al comer pescado de agua dulce crudo o mal cocido que contiene larvas.

Schistosoma hematobium

Este gusano plano parasitario, que vive en algunos tipos de caracoles de agua dulce que se encuentran en África y en el Oriente Medio, puede causar cáncer de vejiga. La gente se infecta cuando las larvas infecciosas nadan y penetran en la piel que ha estado en contacto con agua dulce contaminada.

Hormonas

Los estrógenos, un grupo de hormonas sexuales femeninas, se sabe que son carcinógenos humanos. Aunque estas hormonas tienen funciones fisiológicas esenciales tanto en mujeres como en hombres, ellas han sido también asociadas con un mayor riesgo de ciertos cánceres, por ejemplo, al tomar una terapia hormonal combinada para la menopausia (estrógeno más progestina, la cual es una forma sintética de la hormona femenina progesterona) se puede aumentar el riesgo de una mujer de padecer cáncer de seno o mama. La terapia hormonal para la menopausia con estrógeno solo aumenta el riesgo de cáncer de endometrio y se usa solo en mujeres que han tenido una histerectomía.

Estudios han indicado también que el riesgo de una mujer de presentar cáncer de seno está relacionado con el estrógeno y la progesterona producidos por sus ovarios (lo que se conoce como estrógeno y progesterona endógenos). La exposición por largo tiempo o las concentraciones elevadas de estas hormonas han estado relacionadas con un mayor riesgo de cáncer de seno. Aumentos en la exposición pueden ser causados por empezar la menstruación a una edad más joven, por llegar a la menopausia a una edad más tardía, tener más años cuando sucede el primer embarazo, y nunca haber dado a luz. Por el contrario, haber dado a luz es un factor protector de cáncer de seno.

El dietilestilbestrol (DES) es una forma de estrógeno que se recetaba a mujeres embarazadas entre 1940 y 1971 para prevenir abortos, prevenir el inicio prematuro del parto y problemas relacionados con el embarazo. Las mujeres que recibieron DES durante el embarazo tienen un riesgo mayor de cáncer de seno (mama). Sus hijas/os tienen un riesgo mayor de un cáncer de vagina o de cérvix o cuello uterino. Se están estudiando los efectos en los hijos y en los nietos de la mujer que haya tomado DES durante el embarazo.

Inflamación crónica

La inflamación es una respuesta fisiológica normal que causa que sane el tejido lastimado, un proceso inflamatorio empieza cuando los compuestos químicos son liberados por el tejido dañado. Como respuesta, los glóbulos blancos producen sustancias que hacen que las células se dividan y crezcan para reconstruir el tejido para ayudar a reparar la lesión. Una vez que sane la herida, terminará el proceso inflamatorio.

En la [5]inflamación crónica, el proceso inflamatorio puede empezar aun cuando no haya lesión, y no termina cuando debería terminar. No siempre se sabe por qué continúa la inflamación. La inflamación crónica puede ser causada por infecciones que no desaparecen, por reacciones inmunitarias anormales a los tejidos normales o por estados como la obesidad. Con el tiempo, la inflamación crónica puede causar daño al ADN y llevar al cáncer. Por ejemplo, la gente con enfermedades inflamatorias crónicas del intestino, como la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, tiene un riesgo mayor de cáncer de colon.

Muchos estudios han investigado si los medicamentos antinflamatorios, como la aspirina o los fármacos antinflamatorios no esteroides, reducen el riesgo de cáncer. Sin embargo, todavía no hay una respuesta clara.

Bibliografía

[1] El cáncer. Edad. Instituto Nacional de Cáncer. (2021). https://www.cancer.gov/espanol/cancer/causas-prevencion/riesgo/edad

[2] Gérmenes infecciosos publicada originalmente por el Instituto Nacional del Cáncer. (2017). https://www.cancer.gov/espanol/cancer/causas-prevencion/riesgo/germenes-infecciosos

[3] Prueba de hepatitis C a nacidos de 1945 a 1965. (2012). https://www.cdc.gov/spanish/especialesCDC/PruebasHepatitisC/

[4] Gérmenes infecciosos. (2017). https://www.cancer.gov/espanol/cancer/causas-prevencion/riesgo/germenes-infecciosos

[5] Inflamación crónica. Instituto Nacional de Cáncer. (2015). https://www.cancer.gov/espanol/cancer/causas-prevencion/riesgo/inflamacion-cronica

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